Los 10 mandamientos de la ley de Dios
Los 10 mandamientos de la ley de Dios están en Éxodo 20 y Deuteronomio 5, y se resumen en dos: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

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Los diez mandamientos explicados uno a uno
Primer mandamiento: amarás a Dios sobre todas las cosas
Éxodo 20, 2-6
Es el cimiento de todos los demás. Pide reconocer que solo Dios es Dios y darle el primer lugar: creer en Él, esperar en Él y amarle. Se vive con la oración, la adoración y la confianza, y se quebranta cuando otra cosa ocupa su sitio, ya sea el dinero, el prestigio o la propia comodidad. También va contra él la superstición, la adivinación o la magia, porque buscan seguridad lejos de Dios. Los ídolos de hoy rara vez son estatuas: son aquello a lo que entregamos el corazón.
Segundo mandamiento: no tomarás el nombre de Dios en vano
Éxodo 20, 7
El nombre de Dios es santo y merece respeto. Este mandamiento prohíbe la blasfemia, es decir, insultar o despreciar a Dios, a la Virgen o a los santos, y también jurar en falso poniendo a Dios por testigo de una mentira. En positivo, invita a bendecir y alabar su nombre y a cumplir las promesas y los votos hechos ante Él.
Tercer mandamiento: santificarás las fiestas
Éxodo 20, 8-11
El pueblo de Israel guardaba el sábado como día de descanso consagrado a Dios. Los cristianos celebran el domingo, el día en que Jesús resucitó. Santificarlo supone participar en la misa del domingo y de las demás fiestas de precepto, y reservar tiempo para el descanso, la familia y las obras buenas, evitando los trabajos que impiden ese descanso sin verdadera necesidad. En España, las fiestas de precepto las fija la Conferencia Episcopal Española.
Cuarto mandamiento: honrarás a tu padre y a tu madre
Éxodo 20, 12
Es el primero de los que miran al prójimo. Pide a los hijos gratitud, respeto y, cuando los padres envejecen, cuidado y compañía. A los padres les pide querer, educar y dar buen ejemplo a sus hijos, también en la fe. La tradición lo extiende a toda autoridad legítima y a los deberes del buen ciudadano, porque la familia es la primera escuela de convivencia.
Quinto mandamiento: no matarás
Éxodo 20, 13
Protege la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Condena el homicidio, el aborto y la eutanasia, pero también lo que daña al otro sin llegar a matarlo: la violencia, el odio, la venganza o el escándalo que arrastra a otros al mal. Jesús fue más allá al enseñar que quien se encoleriza con su hermano ya falta contra este mandamiento (Mateo 5, 21-22). Incluye además cuidar la propia salud y no poner vidas en peligro, por ejemplo al volante.
Sexto mandamiento: no cometerás actos impuros
Éxodo 20, 14
El texto bíblico dice «no cometerás adulterio». La Iglesia entiende que protege la fidelidad del matrimonio y, en general, la castidad: vivir la sexualidad con respeto, según el propio estado de vida, como expresión de amor y de entrega y nunca como uso de otra persona. Pide fidelidad a los casados y dominio de sí a todos.
Séptimo mandamiento: no robarás
Éxodo 20, 15
Pide respetar los bienes ajenos y administrar con justicia los propios. Robar no es solo quitar algo a alguien: también lo es defraudar a Hacienda, no pagar un salario justo, cobrar un trabajo mal hecho, quedarse con lo encontrado o hacer trampas en un negocio. Quien ha robado debe restituir. En positivo, recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos y que compartir con el pobre es una exigencia de justicia.
Octavo mandamiento: no dirás falso testimonio ni mentirás
Éxodo 20, 16
Nació pensando en los juicios, donde un testigo falso podía arruinar a un inocente, y se extiende a toda mentira. Pide decir la verdad, respetar la buena fama de los demás y guardar los secretos confiados. Hoy tiene mucho que ver con lo que escribimos y reenviamos: un bulo, una crítica anónima o un rumor compartido en un grupo de mensajes pueden hacer tanto daño como una calumnia dicha en voz alta.
Noveno mandamiento: no consentirás pensamientos ni deseos impuros
Éxodo 20, 17
Mira al interior de la persona. Jesús enseñó que el pecado empieza en el corazón (Mateo 5, 28). Que un pensamiento pase por la cabeza no es pecado; lo es recrearse en él y alimentarlo voluntariamente. Este mandamiento pide pureza de mirada y de intención, y cuidar lo que se ve, se lee y se consume.
Décimo mandamiento: no codiciarás los bienes ajenos
Éxodo 20, 17
Completa el séptimo desde dentro, porque el robo empieza por la codicia. Previene contra la envidia y el afán desordenado de tener, que quita la paz aunque no llegue a quitar nada a nadie. Su remedio es el desprendimiento, la gratitud por lo recibido y la convicción de que el corazón no se llena con cosas.
Lista de los 10 mandamientos de la ley de Dios
Esta es la fórmula que se aprende en la catequesis en España:
- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
- No tomarás el nombre de Dios en vano.
- Santificarás las fiestas.
- Honrarás a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás actos impuros.
- No robarás.
- No dirás falso testimonio ni mentirás.
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
- No codiciarás los bienes ajenos.
Estos diez mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Los tres primeros miran a Dios y los siete restantes, al prójimo; por eso la catequesis los reparte a menudo entre las dos tablas de la ley.
Los dos mandamientos principales según Jesús
Cuando un maestro de la ley le preguntó cuál era el mandamiento más importante, Jesús respondió uniendo dos textos del Antiguo Testamento: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (Deuteronomio 6, 5) y amar al prójimo como a uno mismo (Levítico 19, 18). Añadió que de esos dos dependen toda la ley y los profetas (Mateo 22, 37-40).
Por eso los mandamientos no son una lista de prohibiciones sueltas, sino el camino concreto del amor. Ese amor al prójimo se hace tangible en las obras de misericordia.
Dónde están los diez mandamientos en la Biblia
Aparecen dos veces en el Antiguo Testamento:
- Éxodo 20, 1-17: Dios los entrega a Moisés en el monte Sinaí, después de sacar a Israel de la esclavitud de Egipto.
- Deuteronomio 5, 6-21: Moisés los recuerda al pueblo antes de entrar en la tierra prometida, con pequeñas diferencias de redacción; por ejemplo, el descanso del sábado se justifica también como memoria de la liberación de Egipto.
La Biblia los llama «las diez palabras», de donde viene el nombre de Decálogo, y cuenta que fueron escritos en dos tablas de piedra. Lo primero que dicen no es una orden, sino un recuerdo: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto». Los mandamientos son la respuesta de un pueblo liberado.
Numeración católica y protestante de los mandamientos
El texto bíblico no viene numerado, y cada tradición lo ha dividido a su manera. La Iglesia católica sigue la división de San Agustín, que también usan los luteranos: une en el primer mandamiento la adoración a un solo Dios y la prohibición de los ídolos, y separa el deseo de la mujer del prójimo (noveno) de la codicia de sus bienes (décimo).
Muchas iglesias protestantes de tradición reformada, así como las ortodoxas, cuentan la prohibición de las imágenes como segundo mandamiento y reúnen la codicia en uno solo. El contenido es el mismo; cambia solo la manera de contarlo.
Cómo enseñar los diez mandamientos a los niños
- Aprenderlos de memoria con la fórmula breve, de dos en dos o con una canción, y repasarlos con los dedos de las manos.
- Ponerles ejemplos de su vida: decir la verdad aunque cueste, no quitar el juguete al hermano, obedecer en casa, ir juntos a misa el domingo.
- Presentarlos en positivo, como lo que hace feliz a una familia, y no solo como prohibiciones.
- Revisar el día por la noche con preguntas sencillas antes de rezar.
A los mayores les ayudará repasar su vida con un examen de conciencia ordenado por los mandamientos, conocer los pecados capitales y entender bien las fiestas de guardar.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los 10 mandamientos de la ley de Dios?
Amarás a Dios sobre todas las cosas; no tomarás el nombre de Dios en vano; santificarás las fiestas; honrarás a tu padre y a tu madre; no matarás; no cometerás actos impuros; no robarás; no dirás falso testimonio ni mentirás; no consentirás pensamientos ni deseos impuros, y no codiciarás los bienes ajenos.
¿Quién dio los diez mandamientos?
Según la Biblia, Dios los entregó a Moisés en el monte Sinaí, escritos en dos tablas de piedra. Así lo narran el libro del Éxodo, en el capítulo 20, y el Deuteronomio, en el capítulo 5.
¿Cuál es el mandamiento más importante?
Jesús enseñó que el primero es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y que el segundo, semejante a él, es amar al prójimo como a uno mismo. Los diez mandamientos se resumen en estos dos.
¿Qué diferencia hay entre los mandamientos de la ley de Dios y los de la Iglesia?
Los diez mandamientos son la ley moral revelada por Dios. Los mandamientos de la Iglesia son cinco normas mínimas para vivir la fe en comunidad: oír misa los domingos y fiestas de precepto, confesar al menos una vez al año, comulgar por Pascua, ayunar y abstenerse de carne cuando lo manda la Iglesia y ayudarla en sus necesidades.
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