Novena al Espíritu Santo
La novena al Espíritu Santo se reza los nueve días anteriores a Pentecostés: en 2027, del 7 al 15 de mayo. Un día por cada uno de los siete dones, otro por sus frutos y otro por la Iglesia.

Antes de empezar: cómo rezar la novena al Espíritu Santo, cuándo se reza la novena al Espíritu Santo, preguntas frecuentes.
Día 1: El don de sabiduría
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
Después de la Ascensión, los apóstoles volvieron a Jerusalén y perseveraban unidos en la oración, con María, la madre de Jesús (Hechos 1, 14). Esa espera de nueve días es la primera novena de la historia, y la nuestra quiere parecerse a ella. Empezamos por la sabiduría, el don que permite saborear las cosas de Dios y mirar la propia vida desde Él. No consiste en saber mucho, sino en dar a cada cosa su peso verdadero: lo que pasa y lo que permanece, lo urgente y lo importante.
Petición del día
Espíritu de sabiduría, enséñanos a valorar lo que vale de verdad. Que no pongamos el corazón en lo que se acaba y que todo lo veamos a la luz de Dios. Dejamos en Tus manos lo que venimos a pedir en esta novena. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 2: El don de entendimiento
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
Los discípulos de Emaús caminaron un buen rato con Jesús sin reconocerlo. Solo después, al partir el pan, se dijeron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos explicaba las Escrituras?» (Lucas 24, 32). El entendimiento es ese don que abre los ojos y hace que la Palabra de Dios deje de ser un texto antiguo para convertirse en algo que nos habla hoy. Pedimos poder leer el Evangelio con el corazón, y no solo con la cabeza, y descubrir a Cristo en lo que nos sucede.
Petición del día
Espíritu de entendimiento, abre nuestra inteligencia a la Palabra de Dios. Que al leer la Biblia o escuchar la homilía comprendamos lo que el Señor quiere decirnos a cada uno. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 3: El don de consejo
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
Hay decisiones que nos quitan el sueño: un cambio de trabajo, el futuro de un hijo, una vocación, cómo actuar ante un conflicto familiar. El don de consejo no nos ahorra pensar, pero nos ayuda a distinguir, en cada situación concreta, lo que agrada a Dios. Jesús prometió que el Espíritu nos enseñaría y nos recordaría todo lo que Él dijo (Juan 14, 26). Este don también nos hace capaces de aconsejar bien a otros, con prudencia y sin imponer.
Petición del día
Espíritu de consejo, ilumina las decisiones que tenemos pendientes. Ayuda a los jóvenes que buscan su camino y a quienes deben elegir por otros, como padres, médicos o gobernantes. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 4: El don de fortaleza
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
Pedro negó a Jesús tres veces delante de una criada. Pocas semanas después, el día de Pentecostés, se puso en pie ante la multitud y anunció con valentía que Cristo había resucitado (Hechos 2, 14). Entre los dos momentos está la venida del Espíritu. La fortaleza no es tener carácter, sino recibir de Dios la firmeza para hacer el bien cuando cuesta, para perseverar en la enfermedad y para no avergonzarse de la fe. Pensamos en los cristianos que hoy sufren por creer.
Petición del día
Espíritu de fortaleza, sostén a los que son perseguidos por su fe, a los enfermos de larga duración y a los que luchan contra una adicción. A nosotros, danos valor en las pequeñas batallas de cada día. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 5: El don de ciencia
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
El don de ciencia no es el de los laboratorios, aunque no está reñido con él. Es la capacidad de ver el mundo como obra de Dios: valorar las criaturas, usarlas bien y no convertirlas en ídolos. Quien lo recibe disfruta de las cosas sin quedar atado a ellas, y reconoce en la belleza de la naturaleza una huella del Creador. Hoy revisamos nuestra relación con el dinero, el móvil, la comida o el trabajo, y pedimos libertad interior.
Petición del día
Espíritu de ciencia, enséñanos a usar las cosas de este mundo sin que nos dominen. Ayúdanos a cuidar la creación y a ponerla al servicio de todos, especialmente de los más pobres. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 6: El don de piedad
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
San Pablo escribe que hemos recibido un espíritu de hijos que nos hace gritar: «¡Abbá, Padre!» (Romanos 8, 15). La piedad es ese trato confiado con Dios, como el de un niño con su padre, y la ternura que nace hacia los demás al descubrir que son hermanos. No tiene nada que ver con la beatería ni con las formas rígidas. Una persona piadosa reza con naturalidad, cuida a los suyos y trata con respeto a quien piensa distinto.
Petición del día
Espíritu de piedad, haz que nos dirijamos a Dios como hijos queridos. Llena de cariño nuestras familias y danos paciencia con los mayores, con los enfermos y con los que nos cuesta tratar. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 7: El don de temor de Dios
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
«El principio de la sabiduría es el temor del Señor», dice el salmo 111 (110), 10. Este don no es miedo a un Dios que castiga, sino el asombro respetuoso ante su grandeza y el deseo de no ofender a quien tanto nos ama. Es lo que siente un hijo que no quiere defraudar a su padre, no por miedo al castigo, sino por cariño. Este don nos protege de la frivolidad con lo sagrado y del orgullo de creernos autosuficientes.
Petición del día
Espíritu de temor de Dios, líbranos de tratar a Dios con indiferencia. Danos un respeto lleno de amor y el deseo sincero de no apartarnos nunca de Él. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 8: Los frutos del Espíritu
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
«Por sus frutos los conoceréis», dijo Jesús. San Pablo enumera los frutos del Espíritu en la carta a los Gálatas (5, 22-23): amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí. La tradición latina, a partir de su traducción de la Biblia, llegó a contar doce. Los dones son las capacidades que Dios siembra; los frutos son lo que se ve cuando lo dejamos actuar. Hoy podemos preguntarnos cuál de ellos se nota menos en nuestra vida.
Petición del día
Espíritu Santo, que nuestra vida dé fruto. Haz crecer en nosotros el amor, la alegría y la paz, y que quienes nos rodean noten Tu presencia en nuestra paciencia y en nuestra bondad. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Día 9: Pentecostés y la unidad de la Iglesia
Oración inicial de la novena al Espíritu Santo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, Dios con el Padre y el Hijo, que llenaste a los apóstoles cuando esperaban unidos en oración con María, nos reunimos hoy con el mismo deseo: que vengas. No sabemos rezar como conviene, pero Tú intercedes en nosotros con gemidos que no caben en palabras.
Encuentras en nosotros puertas cerradas por el miedo, rincones secos y costumbres que no queremos cambiar. Entra sin pedir permiso, abre lo que está atrancado y enciende lo que se ha enfriado.
Recibe lo que hoy venimos a pedirte y concédenos, sobre todo, el don que hoy meditamos. Que al llegar Pentecostés nos encuentres dispuestos. Amén.
Meditación
El día de Pentecostés, gentes de muchos países oyeron a los apóstoles hablar cada una en su propia lengua (Hechos 2, 6). Es lo contrario de Babel: allí la soberbia dividió a los hombres; aquí el Espíritu los reúne sin borrar sus diferencias. San Pablo lo dirá con la imagen de un solo cuerpo con muchos miembros. Terminamos la novena pidiendo por la unidad de la Iglesia y de nuestras parroquias, y por los jóvenes y adultos que se preparan para la Confirmación.
Petición del día
Espíritu de unidad, renueva el prodigio de Pentecostés en la Iglesia. Reúne a los cristianos separados, fortalece a los que van a ser confirmados y recibe la intención que hemos traído durante estos nueve días. Amén.
Oración final de la novena al Espíritu Santo
Espíritu de verdad, gracias por este rato en que nos has dejado escuchar. Quédate con nosotros cuando volvamos a lo de siempre: a la casa, a la oficina, a las aulas, a las conversaciones difíciles.
Acuérdate de los que van a recibir la Confirmación, de los que tienen que tomar una decisión importante, de los que han dejado de creer y de los que se sienten solos en su fe. Reúne a los cristianos divididos y da a la Iglesia la valentía de la primera mañana de Pentecostés.
Que en nuestra vida se note Tu paso: más paciencia, más alegría, más bondad.
(Padre nuestro y siete Glorias, uno por cada don.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. Amén.
Cómo rezar la novena al Espíritu Santo
Cada día empieza con la oración inicial, sigue con la meditación del don correspondiente y la petición, y termina con la oración final. Se tarda unos diez minutos. Algunas ideas para aprovecharla:
- Para la Confirmación: es una preparación muy adecuada para confirmandos y padrinos. Puedes leer más sobre este sacramento en los siete sacramentos.
- Ante una decisión: puede rezarse en cualquier época del año cuando hay que elegir un camino.
- En tiempo de Pascua: como cae antes de Pentecostés, puedes rezar también el Regina Coeli.
- El último día, conviene leer la secuencia de Pentecostés, que se canta en la misa de la fiesta.
Para el resto del año tienes una oración al Espíritu Santo más breve.
Cuándo se reza la novena al Espíritu Santo
Se reza en los nueve días que van de la Ascensión a Pentecostés, a imitación de los apóstoles reunidos con María en el Cenáculo. El papa León XIII la prescribió para toda la Iglesia en la encíclica Divinum illud munus, de 1897. En 2027 la Ascensión es el 6 de mayo (en España se traslada al domingo 9) y la novena va del 7 al 15 de mayo, víspera de Pentecostés.
| Año | Novena | Pentecostés |
|---|---|---|
| 2027 | Del 7 al 15 de mayo | 16 de mayo |
| 2028 | Del 26 de mayo al 3 de junio | 4 de junio |
| 2029 | Del 11 al 19 de mayo | 20 de mayo |
| 2030 | Del 31 de mayo al 8 de junio | 9 de junio |
Aunque en España la Ascensión se celebre en domingo, la novena mantiene esas fechas. Si quieres entender mejor esta forma de rezar, lee qué es una novena.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empieza la novena al Espíritu Santo en 2027?
El viernes 7 de mayo, el día siguiente a la Ascensión, y termina el sábado 15. Al día siguiente, 16 de mayo, se celebra Pentecostés.
¿Por qué se dice que es la primera novena?
Porque los apóstoles, por indicación de Jesús, esperaron en oración con María durante los días que separan la Ascensión de Pentecostés. De aquella espera en el Cenáculo procede la costumbre de dedicar nueve jornadas de oración a preparar una fiesta o a presentar a Dios una necesidad.
¿Se puede rezar la novena al Espíritu Santo antes de la Confirmación?
Sí, y es muy recomendable, sea cual sea la época del año. Pueden rezarla el confirmando, sus padres y su padrino o madrina, incluso repartiéndose los días.
¿Cuáles son los siete dones del Espíritu Santo?
Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. La enseñanza de la Iglesia los toma del capítulo 11 del profeta Isaías y los asocia de modo especial a la Confirmación.
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