Novena a San Antonio Abad
Nueve días para acercarse al padre de los monjes y pedir su intercesión por la familia, los animales y el campo, llegando a su fiesta del 17 de enero.
Fiesta: 17 de enero Empieza el 8 de eneroOración a San Antonio Abad (San Antón)

Antes de empezar: fechas: del 8 al 16 de enero, orden de cada día de la novena, preguntas frecuentes.
Día 1: Una palabra del Evangelio que cambió su vida
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Antonio era un joven egipcio de familia acomodada que había perdido a sus padres. Un día entró en la iglesia y escuchó las palabras de Jesús al joven rico: «Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres». Las tomó como dirigidas a él. Repartió sus tierras, dejó lo necesario para su hermana y comenzó una vida de oración. Nos enseña a escuchar el Evangelio no como un texto antiguo, sino como una palabra viva que nos habla hoy.
Petición del día
San Antonio, que escuchaste la voz de Cristo y la obedeciste sin tardanza, abre nuestros oídos a la Palabra de Dios. Que no la dejemos pasar de largo, y que nos atrevamos a cambiar lo que Él nos pida cambiar. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 2: Aprender de los que van por delante
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Antes de adentrarse en el desierto, Antonio pasó un tiempo cerca de su aldea visitando a otros hombres que vivían retirados. De cada uno procuraba aprender algo: de uno, la paciencia; de otro, la constancia en la oración; de otro, la mansedumbre. No se creía autosuficiente. Esta humildad de discípulo es el comienzo de toda vida espiritual. También nosotros necesitamos buenos maestros y la sencillez de dejarnos aconsejar por quienes nos preceden en la fe.
Petición del día
San Antonio, que supiste aprender de todos, líbranos del orgullo que nos hace creernos sabios. Pon en nuestro camino buenos consejeros y danos un corazón dócil para acoger lo que el Señor nos enseña a través de ellos. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 3: El combate contra la tentación
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
San Atanasio, obispo de Alejandría y amigo suyo, escribió una vida de Antonio en la que narra sus largas luchas contra las tentaciones: el recuerdo de la vida pasada, el desánimo, el miedo y la vanidad. Antonio no se enfrentó a ellas con sus solas fuerzas, sino con la oración, la señal de la cruz y el nombre de Cristo. Esas escenas, pintadas tantas veces en el arte, nos recuerdan que la tentación no es derrota: lo decisivo es a quién acudimos cuando llega.
Petición del día
San Antonio, fuerte en la prueba, acompáñanos cuando la tentación nos acose. Que no confiemos en nuestra propia fuerza, sino en la gracia de Cristo, y que sepamos levantarnos siempre que caigamos. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 4: Silencio y soledad para encontrar a Dios
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Antonio se retiró cada vez más lejos, primero a unas tumbas abandonadas, después a una fortaleza en ruinas y, al final, a una montaña cercana al mar Rojo. Buscaba la soledad no por desprecio a los hombres, sino para estar a solas con Dios. En un mundo donde el silencio casi ha desaparecido, su ejemplo nos invita a reservar cada día un rato sin pantallas ni ruido, en el que el alma pueda respirar y escuchar.
Petición del día
San Antonio, amante del silencio, enséñanos a buscar cada día un momento de recogimiento. Aparta de nosotros la dispersión y el ruido interior, y ayúdanos a encontrar a Dios en lo escondido del corazón. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 5: Trabajar con las propias manos
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Los ermitaños del desierto no vivían de brazos cruzados. Antonio cultivaba un pequeño huerto y trenzaba esteras y cestas de hojas de palmera, para no ser una carga y poder dar algo a los necesitados. Alternaba el trabajo con la oración, de modo que una y otra se hacían mutuamente compañía. Es una lección muy actual: el trabajo bien hecho y ofrecido a Dios también es camino de santidad, y nos libra de la ociosidad y de la tristeza.
Petición del día
San Antonio, trabajador humilde del desierto, bendice nuestro trabajo diario. Danos constancia en las tareas pesadas, honradez en lo que hacemos y generosidad para compartir con quien tiene menos. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 6: Padre de muchos discípulos
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Aunque Antonio buscaba la soledad, su fama atrajo a muchos que querían vivir como él. Poco a poco se formaron comunidades de monjes que lo tenían por padre y consejero. Por eso se le llama padre del monacato cristiano. Él los animaba a perseverar, a no mirar atrás y a vivir cada día como si fuera el primero de su conversión. Hoy pedimos por los monjes y monjas de nuestros monasterios, que siguen rezando por todos nosotros.
Petición del día
San Antonio, padre de monjes, protege a quienes han consagrado su vida a Dios en el silencio del claustro. Suscita vocaciones generosas y concédenos a nosotros empezar de nuevo cada mañana con ilusión. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 7: En defensa de la fe
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Ya anciano, Antonio bajó al menos en dos ocasiones a Alejandría. Una vez, durante una persecución, para animar a los cristianos que iban a dar su vida por Cristo. Otra, para apoyar a su amigo Atanasio y confesar públicamente que Jesucristo es verdadero Dios, frente a quienes lo negaban. El hombre del desierto no se desentendió de la Iglesia. Su amor a Dios le hizo valiente cuando la verdad de la fe estaba en juego.
Petición del día
San Antonio, testigo firme de la divinidad de Cristo, fortalece nuestra fe. Que no nos avergoncemos del Evangelio y que sepamos dar razón de nuestra esperanza con humildad y valentía. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 8: Amigo de los animales y de la creación
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
La tradición ha unido a San Antonio con los animales que compartían con él el desierto, y el arte lo representa acompañado de un cerdo, con un bastón en forma de tau y una campanilla. En muchos lugares de España, el 17 de enero se bendicen mascotas, caballos y ganado a las puertas de las iglesias, y en Madrid es popular la bendición de la calle Hortaleza. Detrás de esta costumbre hay una verdad: toda criatura sale de las manos de Dios y merece cuidado.
Petición del día
San Antonio, protector de los animales, bendice a los que viven en nuestras casas y a los que trabajan en el campo. Enséñanos a cuidar la creación con gratitud y a no maltratar nada de lo que Dios ha hecho. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Día 9: Una vida larga entregada a Dios
Oración para comenzar cada día
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios todopoderoso, que llamaste a San Antonio a dejarlo todo y a buscarte en la soledad del desierto, mira con bondad a quienes hoy nos recogemos para orar. Nuestra vida está llena de ruido y de prisas; concédenos unos minutos de silencio verdadero en los que podamos oír Tu palabra.
Reconocemos que muchas veces nos atan cosas pequeñas y que nos cuesta desprendernos de lo que no nos deja crecer. Límpianos de todo apego desordenado y enciende en nosotros el deseo de Ti.
San Antonio Abad, amigo de Dios y maestro de ermitaños, acoge lo que hoy te pedimos y llévalo ante el Señor, para que se haga según su santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Según el relato de San Atanasio, Antonio vivió más de cien años y murió sereno, rodeado de dos discípulos, después de pedirles que guardaran la fe y que no lo recordaran por vanidad. Había pasado la vida entera buscando a Dios y llegó al final con el corazón en paz. Terminamos esta novena pidiendo esa perseverancia: no la de un entusiasmo pasajero, sino la fidelidad de cada día, hasta el último.
Petición del día
San Antonio, que perseveraste hasta la vejez en el amor a Dios, alcánzanos la gracia de ser fieles hasta el final. Acompáñanos en la hora de la muerte y ayúdanos a esperarla con la paz de quien confía en el Señor. Amén.
Oración de cierre para todos los días
Glorioso San Antonio, que venciste las tentaciones con la oración, el ayuno y la confianza en Cristo, sé nuestro valedor en la lucha diaria contra el mal. Cuando nos sintamos débiles, recuérdanos que el Señor está cerca de quien lo invoca.
Te encomendamos nuestras casas, nuestro trabajo y a los animales que nos acompañan o nos ayudan a ganarnos el pan. Que sepamos tratar la creación con el respeto que merece la obra de Dios.
Dejamos en tus manos la petición de esta novena y aceptamos con paz lo que Dios quiera darnos.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Antonio Abad, ruega por nosotros. Amén.
Fechas: del 8 al 16 de enero
San Antonio Abad se celebra el 17 de enero, tanto en el calendario universal como en España. Para rezar los nueve días completos y acabar la víspera, la novena comienza el 8 de enero y el último día cae el 16. Así se llega a la fiesta en el momento de la bendición de animales, las hogueras o luminarias y las demás celebraciones que se mantienen en muchos pueblos.
Nada impide rezarla en otra época, por ejemplo cuando un animal de la familia está enfermo o cuando se busca más vida interior.
Orden de cada día de la novena
Cada jornada lleva unos diez minutos y sigue siempre el mismo esquema:
- Se empieza con la señal de la cruz y la oración para comenzar.
- Se lee despacio la meditación del día, dejando un momento de silencio.
- Se dice la petición y se añade, con palabras propias, la intención personal.
- Se termina con la oración de cierre, el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria.
Puede rezarse en casa, en una ermita dedicada al santo o en grupo con la cofradía o la parroquia.
Preguntas frecuentes
¿En qué fecha hay que comenzar la novena a San Antonio Abad?
El 8 de enero, para terminar el día 16 y llegar a la fiesta del 17 de enero con los nueve días rezados.
¿Se puede rezar la novena por una mascota enferma?
Sí. Pedir a Dios por los animales que nos acompañan es algo sencillo y legítimo, y San Antonio Abad es su protector tradicional. La novena se ofrece con confianza, dejando el resultado en manos de Dios y sin dejar de acudir al veterinario.
¿Es lo mismo San Antonio Abad que San Antonio de Padua?
No. San Antonio Abad fue un ermitaño egipcio de los siglos III y IV y se celebra el 17 de enero. San Antonio de Padua fue un franciscano nacido en Lisboa en el siglo XII, cuya fiesta es el 13 de junio.
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