Novena a la Virgen de Lourdes
La novena a la Virgen de Lourdes se reza del 2 al 10 de febrero para llegar a su fiesta del 11: nueve días con santa Bernadette, la gruta de Massabielle y los enfermos.
Fiesta: 11 de febrero Empieza el 2 de febreroOración a la Virgen de Lourdes

Antes de empezar: cómo rezar la novena a la Virgen de Lourdes, cuándo empezar la novena de Lourdes, preguntas frecuentes.
Día 1: Bernadette, la elegida de los pobres
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En 1858 Bernadette Soubirous tenía catorce años. Su familia había caído en la miseria y vivía en un cuarto oscuro de un antiguo calabozo de Lourdes. Ella era de salud frágil, apenas sabía leer y aún no había hecho la primera comunión. Dios no buscó a alguien preparado, sino a alguien disponible. Empezamos la novena recordando que ninguna pobreza, ni material ni espiritual, nos aleja de la mirada de Dios; al contrario, a menudo es el lugar donde Él decide entrar.
Petición del día
Virgen de Lourdes, que te fijaste en la más pobre del pueblo, fíjate también en nuestras pobrezas. Ponemos ante ti lo que pedimos en esta novena y te rogamos que no nos avergoncemos de lo que nos falta. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 2: El 11 de febrero en Massabielle
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
El 11 de febrero de 1858 Bernadette fue con su hermana y una amiga a recoger leña junto al río Gave. Al quedarse sola ante la gruta de Massabielle, contó que vio a una joven Señora vestida de blanco, con un rosario en las manos. Lo primero que hizo fue sacar su propio rosario y rezar. Así empezó todo: con una oración sencilla, hecha a la vez por la Señora y por la niña. Hoy volvemos a la oración de siempre, la que no necesita palabras nuevas.
Petición del día
Madre del rosario, enséñanos a rezar con constancia y sin prisa. Que la oración sencilla de cada día nos sostenga cuando no sepamos qué decir. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 3: Una gruta en las afueras
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Massabielle era un lugar apartado y poco apreciado, una roca húmeda junto al río, lejos de las iglesias del pueblo. Allí eligió María mostrarse. Dios suele preferir las afueras: un pesebre en Belén, un monte a las puertas de Jerusalén, una gruta junto a un río. Pensamos hoy en los lugares y las personas que nuestra sociedad deja a un lado: los barrios olvidados, las residencias, las habitaciones de hospital donde nadie entra. También allí está Dios.
Petición del día
Virgen de Massabielle, enséñanos a buscar a tu Hijo en los márgenes. Danos ojos para ver a quienes viven olvidados y manos dispuestas para acompañarlos. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 4: El agua del manantial
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En febrero de 1858, durante una de las apariciones, Bernadette contó que la Señora le pidió ir a beber a la fuente y lavarse. Como no veía ninguna, escarbó en el suelo de la gruta y salió un poco de agua barrosa; pronto brotó un manantial limpio que todavía corre. Muchos se burlaron al verla manchada de barro. El agua de Lourdes no es mágica: recuerda el Bautismo y la necesidad de dejarnos limpiar por Dios, aunque el camino pase por el ridículo.
Petición del día
Madre nuestra, que mostraste el manantial escondido bajo el barro, ayúdanos a descubrir la gracia de Dios en nuestra vida. Renueva en nosotros la alegría de nuestro Bautismo. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 5: Oración y penitencia
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En varias apariciones, según Bernadette, la Señora pidió oración y penitencia por los pecadores. La palabra penitencia no gusta hoy, pero su sentido es hermoso: cambiar el rumbo, volver a casa. Bernadette lo vivió con gestos pequeños, como besar el suelo de la gruta o subir de rodillas. A nosotros se nos pide algo parecido: renunciar a un capricho, perdonar a alguien, acercarnos al sacramento de la reconciliación. Hoy rezamos por quienes viven lejos de Dios.
Petición del día
Virgen de Lourdes, refugio de los pecadores, danos un corazón arrepentido y alcanza la conversión a quienes queremos y se han apartado de la fe. Que no dejemos para mañana la vuelta a Dios. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 6: «Yo soy la Inmaculada Concepción»
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
El 25 de marzo de 1858, cuando Bernadette le preguntó su nombre, la Señora respondió: «Yo soy la Inmaculada Concepción». La muchacha no entendía la expresión y la fue repitiendo por el camino para no olvidarla hasta contársela al párroco. Cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había definido el dogma. María no se presenta con un título de poder, sino con el don que recibió de Dios: haber sido preservada de todo pecado. Todo lo bueno de ella viene de la gracia.
Petición del día
Inmaculada Concepción, llena de gracia, ayúdanos a vivir en gracia de Dios. Que reconozcamos como regalo todo lo bueno que hay en nosotros y luchemos con paz contra el pecado. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 7: Salud de los enfermos
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Desde el siglo XIX, Lourdes es el santuario de los enfermos. La Iglesia ha reconocido más de setenta curaciones como milagrosas, después de un estudio médico y teológico muy exigente, pero la mayoría de los enfermos vuelve a casa sin curarse y, sin embargo, muchos dicen haber recibido paz y fuerza. Por eso san Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra cada 11 de febrero desde 1993. Hoy ponemos ante María a cada enfermo que conocemos, por su nombre.
Petición del día
Nuestra Señora de Lourdes, salud de los enfermos, te encomendamos a (nombres). Alcánzales alivio, buenos cuidados y, si Dios lo quiere, la curación; y a todos, la paz de saberse queridos. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 8: Venir en procesión
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Según Bernadette, la Señora quería ver levantada allí una capilla y que los fieles llegaran a la gruta en procesión. Hoy llegan a Lourdes peregrinos de todo el mundo, y muchas diócesis españolas organizan cada año su peregrinación, con jóvenes voluntarios que acompañan a enfermos y mayores. Las procesiones de antorchas al anochecer, con el Ave María cantado en muchas lenguas, muestran una Iglesia que camina junta. Ningún peregrino va solo, y ningún enfermo debería quedarse atrás.
Petición del día
Madre de los peregrinos, bendice a los que viajan a Lourdes y a los voluntarios que los atienden. Haz de nuestras parroquias una comunidad que camina unida y no deja a nadie en el camino. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Día 9: Santa Bernadette en Nevers
Oración inicial de la novena a la Virgen de Lourdes
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Dios nuestro, que en una gruta húmeda y apartada de los Pirineos mostraste tu ternura a una muchacha pobre y enferma, nos acercamos a Ti con lo que somos. Traemos nuestra fe pequeña, nuestros cuerpos cansados y los nombres de quienes sufren a nuestro lado.
Como Bernadette, queremos arrodillarnos sin entenderlo todo y dejarnos mirar. Lava con el agua de Tu gracia lo que en nosotros está manchado y despierta el deseo de convertirnos.
Por la intercesión de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Lourdes, acoge la intención de esta novena y danos lo que sea bueno para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Bernadette no se quedó en Lourdes para recibir honores. Se hizo religiosa en Nevers, donde vivió con mala salud y sin privilegios, y murió en 1879. Fue canonizada en 1933. Ella misma contó que la Señora le había dicho que no le prometía hacerla feliz en este mundo, sino en el otro. Su vida fue fiel a esas palabras: sencilla, sufrida y alegre. Al cerrar la novena, pedimos su misma esperanza, la que mira más allá de las dificultades de hoy.
Petición del día
Santa Bernadette, que guardaste en silencio lo que habías visto, presenta a la Virgen la intención de esta novena. Alcánzanos paciencia en la enfermedad, humildad en el servicio y esperanza firme en la vida eterna. Amén.
Oración final de la novena a la Virgen de Lourdes
Nuestra Señora de Lourdes, que sonreíste a Bernadette y le enseñaste a rezar con calma, quédate junto a nosotros cuando nos levantemos de esta oración. Que la paz de tu gruta nos acompañe en el trabajo, en la casa y en la sala de espera del hospital.
Mira a los enfermos que no pueden peregrinar, a los que esperan un diagnóstico, a los que cuidan de noche y a los voluntarios que empujan las sillas de ruedas. Mira también a quienes están enfermos del alma y no se atreven a pedir ayuda.
Llévanos a tu Hijo, fuente de agua viva, y haz que confiemos en Él aunque la respuesta tarde.
(Un Padre nuestro y diez Ave Marías, como un misterio del rosario.)
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros. Santa Bernadette, ruega por nosotros. Amén.
Cómo rezar la novena a la Virgen de Lourdes
Cada día se reza la oración inicial, se lee la meditación, se hace la petición con la intención propia y se termina con la oración final y un misterio del rosario, en recuerdo de Bernadette, que rezaba con la Señora. En total, unos quince minutos. Algunas sugerencias:
- Ofrécela por un enfermo concreto y, si puedes, rézala junto a él o llámale ese día.
- Acompáñala con un gesto: una visita a un hospital o a una residencia, o una ayuda a quien cuida.
- Si tienes agua de Lourdes, úsala para santiguarte con fe, sin atribuirle poderes por sí misma.
Para un momento de oración más breve tienes la oración a la Virgen de Lourdes y la oración por un enfermo.
Cuándo empezar la novena de Lourdes
La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes es el 11 de febrero, aniversario de la primera aparición. La novena comienza el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, y termina el 10. Hubo dieciocho apariciones, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858.
El 11 de febrero es además la Jornada Mundial del Enfermo, y en algunas parroquias se celebra ese día la unción de enfermos en comunidad. Puedes rezar esta novena en cualquier otro momento, por ejemplo antes de una operación o de una peregrinación. Y si quieres profundizar en el misterio que la Virgen proclamó en la gruta, tienes la novena a la Inmaculada.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces se apareció la Virgen en Lourdes?
Bernadette contó dieciocho apariciones en la gruta de Massabielle, desde el 11 de febrero hasta el 16 de julio de 1858. La Iglesia las reconoció oficialmente pocos años después, tras estudiar su testimonio.
¿Qué significa «Yo soy la Inmaculada Concepción»?
Es el nombre con el que, según Bernadette, se presentó la Virgen el 25 de marzo de 1858. Significa que María fue concebida sin pecado original, el dogma que Pío IX había definido en 1854.
¿Cuántos milagros ha reconocido la Iglesia en Lourdes?
Unas setenta curaciones, tras un examen médico independiente y un juicio posterior del obispo de la persona curada. Muchas otras curaciones se han registrado allí sin llegar a ser reconocidas como milagro.
¿Puedo hacer la novena de Lourdes por otra persona?
Sí, es lo más habitual: se ofrece por un familiar o un amigo enfermo, aunque él no la rece. Si la persona puede y quiere, es bonito rezarla juntos, en casa o en el hospital.
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