Novena a Santa Teresa de Jesús
Nueve días con Santa Teresa de Ávila: su conversión, sus fundaciones y su escuela de oración, con una petición para cada jornada y oraciones para empezar y terminar.
Fiesta: 15 de octubre Empieza el 6 de octubreOración a Santa Teresa de Jesús

Antes de empezar: un modo teresiano de rezar la novena, cuándo empezar la novena a Santa Teresa, preguntas frecuentes.
Día 1: La niña que quería ver a Dios
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Ávila en 1515. Ella misma cuenta en el Libro de la Vida que, siendo niña, leía vidas de santos con su hermano Rodrigo y que ambos salieron de casa con la idea de ir a tierra de moros para morir por Cristo; un tío suyo los encontró y los devolvió a casa. Detrás de aquella ocurrencia infantil había un deseo verdadero: ver a Dios. Hoy pedimos recuperar esa sed limpia de Dios que a veces los años apagan.
Petición del día
Santa Teresa, que desde niña deseaste ver a Dios, renueva en nosotros el deseo de encontrarle. Que no nos conformemos con una fe rutinaria. Te confiamos la intención de esta novena y te pedimos un corazón despierto. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 2: Años de lucha y tibieza
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Teresa entró en el monasterio carmelita de la Encarnación de Ávila en 1535. Sufrió una grave enfermedad y, según reconoce ella misma, pasó muchos años repartida entre Dios y las conversaciones del locutorio, dejando a veces la oración. Su sinceridad consuela: los santos también conocieron la mediocridad. Lo importante es no rendirse. Teresa insistirá siempre en que quien ha empezado a rezar no debe dejarlo, por muchas caídas que haya.
Petición del día
Señor, Tú conoces nuestras idas y venidas, nuestras promesas incumplidas y nuestros años de tibieza. Por intercesión de Santa Teresa, danos perseverancia en la oración, aunque nos parezca que no avanzamos. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 3: Ante un Cristo muy llagado
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Un día, ya madura, Teresa se detuvo ante una imagen de Cristo cubierto de llagas que habían llevado al monasterio. Al verlo así, sintió con fuerza cuánto le debía y lo poco que había correspondido, y se echó a sus pies con muchas lágrimas. Ella sitúa en torno a ese momento un cambio decisivo en su vida. La conversión no siempre es un rayo; a veces es una mirada larga a la cruz. Hoy contemplamos al Señor que sufrió por nosotros.
Petición del día
Jesús crucificado, que conquistaste el corazón de Teresa, mira nuestra ingratitud y cámbianos por dentro. Que al contemplar Tus llagas crezca en nosotros el amor y el deseo de no ofenderte más. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 4: La oración como trato de amistad
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Santa Teresa explica la oración mental con una imagen muy humana: tratar de amistad, muchas veces y a solas, con Aquel que sabemos que nos ama. No hace falta pensar mucho ni tener grandes sentimientos; basta estar con Jesús como con un amigo, mirándole y dejándose mirar. Esta sencillez desarma nuestros miedos a no saber rezar. Hoy, en lugar de pedir, podemos quedarnos unos minutos en silencio con el Señor.
Petición del día
Santa Teresa, maestra de oración, enséñanos a tratar con Jesús como con un amigo. Que la oración no sea para nosotros una obligación pesada, sino un encuentro deseado. Ayuda a quienes nunca han aprendido a rezar. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 5: La pequeña casa de San José de Ávila
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En 1562 Teresa fundó en Ávila el pequeño monasterio de San José, con pocas monjas, vida pobre y mucha oración. Tuvo que vencer resistencias y críticas, pero se mantuvo firme porque creía que Dios lo quería. Puso aquella casa bajo la protección de San José, de quien era muy devota. Lo pequeño, hecho con fe, puede renovar la Iglesia. Hoy pensamos en qué obra sencilla nos pide Dios comenzar sin esperar a tenerlo todo asegurado.
Petición del día
Santa Teresa, que fundaste San José confiando en Dios más que en los medios humanos, danos valor para emprender el bien que el Señor nos inspira. Y, como tú, ponemos nuestras necesidades bajo el amparo de San José. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 6: Andariega de Dios
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Durante sus últimos quince años, Teresa recorrió los caminos de Castilla y Andalucía en carros y mulas para fundar nuevos conventos: Medina del Campo, Valladolid, Toledo, Salamanca, Sevilla, Burgos y otros. Pasó frío, calor, enfermedades y pleitos, y lo contó con buen humor en el Libro de las Fundaciones. Su alegría no dependía de la comodidad. Hoy pedimos un ánimo que no se hunda ante las dificultades y que sepa reírse de sí mismo.
Petición del día
Santa Teresa, andariega incansable, acompaña a quienes viajan, a los que trabajan lejos de casa y a los que emprenden proyectos difíciles. Danos un espíritu alegre y animoso que no se rinda ante los obstáculos. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 7: Con San Juan de la Cruz
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Teresa no quiso reformar solo a las monjas. Animó a un joven carmelita, fray Juan de la Cruz, a comenzar la misma vida entre los frailes, y en 1568 se inició en Duruelo la primera casa de descalzos. Entre ambos nació una amistad espiritual profunda, que dio a la Iglesia dos grandes maestros de la vida interior. Dios obra a menudo a través de amistades santas. Hoy damos gracias por las personas que nos han ayudado a crecer en la fe.
Petición del día
Señor, gracias por los amigos que nos acercan a Ti. Por intercesión de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, danos amistades limpias y leales, y haznos instrumento de Tu gracia para los demás. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 8: El castillo interior
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En su libro de las Moradas, Teresa compara el alma a un castillo de cristal con muchas estancias, en cuyo centro habita Dios. La puerta para entrar es la oración, y el camino exige humildad, conocimiento propio y amor al prójimo, que para ella es la señal más segura de que se ama a Dios. No se trata de experiencias extraordinarias, sino de dejar que Dios ocupe todo el castillo. Hoy nos preguntamos qué estancias de nuestra vida mantenemos cerradas al Señor.
Petición del día
Dios nuestro, que habitas en el centro de nuestra alma, entra en todas sus moradas. Por intercesión de Santa Teresa, danos humildad para conocernos y caridad para servir a los demás, que es la prueba de que Te amamos. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Día 9: Hija de la Iglesia
Al empezar: oración a la Santísima Trinidad
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios uno y trino, que habitas en lo más hondo del alma como un rey en el centro de su castillo, queremos entrar hoy en ese aposento interior donde Tú nos esperas. Santa Teresa aprendió que no estamos huecos por dentro, sino que Tú vives en nosotros; ayúdanos a recogernos y a mirarte, aunque sea un momento, con amor sencillo.
Perdona nuestras distracciones y nuestra tibieza. No venimos a decir muchas palabras, sino a estar contigo, que sabemos que nos amas.
Por la intercesión de Santa Teresa de Jesús, recibe la intención que traemos en esta novena y danos lo que más nos acerque a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Teresa murió en Alba de Tormes en octubre de 1582, donde reposan sus restos. Según los testigos, en sus últimas horas daba gracias por morir como hija de la Iglesia. Fue canonizada en 1622 y en 1970 san Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia, la primera mujer con ese título. Su vida entera fue una búsqueda de Dios dentro de la Iglesia y para la Iglesia. Al terminar la novena, le pedimos amar a la Iglesia con sus luces y sus sombras.
Petición del día
Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, alcánzanos un amor fiel a la Iglesia y al Papa. Presenta al Señor nuestra intención y obtén para nosotros la gracia de perseverar en la oración hasta el final de la vida. Amén.
Al terminar: oración a Santa Teresa
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración y madre de la reforma del Carmelo, gracias por acompañarnos en este rato con el Señor. Tú que te sabías pobre y confiaste en la misericordia de Dios más que en tus fuerzas, alcánzanos una humildad verdadera y una determinación firme de no dejar la oración.
Te encomendamos a los que no saben rezar o lo han abandonado, a los que viven la sequedad y el cansancio espiritual, a los escritores y a los que enseñan, y a todas las comunidades carmelitas.
Presenta a Jesús nuestra petición. Que, pase lo que pase, nada nos turbe ni nos aparte de Él.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. Amén.
Un modo teresiano de rezar la novena
Cada día sigue este orden: oración a la Santísima Trinidad, meditación, petición con la intención personal y oración a Santa Teresa. Además, en el espíritu de la santa, se proponen dos sugerencias:
- Dejar unos minutos de silencio después de la meditación, simplemente para estar con Jesús, sin decir nada.
- Leer unas líneas de sus obras, como el Libro de la Vida, Camino de perfección o las Moradas, que se encuentran fácilmente en ediciones económicas.
Así la novena no es solo pedir, sino también aprender a rezar con una maestra.
Cuándo empezar la novena a Santa Teresa
La fiesta de Santa Teresa de Jesús es el 15 de octubre. La novena se empieza el 6 de octubre y el noveno día cae el 14, víspera de la fiesta. En Ávila, esa semana coincide con sus fiestas patronales, y en Alba de Tormes, donde está su sepulcro, también se celebra con solemnidad.
Al ser una santa tan universal, la novena puede rezarse en otras fechas: al comenzar un curso, antes de un retiro o cuando se quiere retomar la oración.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Santa Teresa se celebra el 15 de octubre si murió el 4?
Murió la noche del 4 de octubre de 1582, justo cuando se aplicaba la reforma del calendario gregoriano, que suprimió diez días. El día siguiente pasó a ser el 15 de octubre, y en esa fecha se fijó su fiesta.
¿Qué se le pide a Santa Teresa de Jesús?
Sobre todo, aprender a rezar y perseverar en la oración. También se le encomiendan los escritores, los estudiantes, las personas que atraviesan dudas o sequedad espiritual y los enfermos, pues ella misma sufrió muchas dolencias.
¿Puedo añadir el «Nada te turbe» a la novena?
Sí. Esos breves versos, que la tradición atribuye a Santa Teresa, resumen muy bien su confianza en Dios. Pueden leerse al final de cada día o después de la meditación, sin que sea obligatorio.
Otras oraciones
- Santa Teresa de JesúsSanta Teresa de Ávila, reformadora del Carmelo y doctora de la Iglesia, enseñó a tratar a…
- Santa Maravillas de JesúsSanta Maravillas de Jesús, carmelita madrileña del siglo XX, fundó conventos por toda…
- San JoséSan José, esposo de María y padre de Jesús en la tierra, cuidó de la Sagrada Familia con…
- Virgen del CarmenOraciones a Nuestra Señora del Carmen, Estrella del Mar, para pedir su protección en el…