Novena a San Peregrino
Nueve días para rezar con San Peregrino Laziosi, el servita de Forlì al que se invoca por los enfermos de cáncer: su vida día a día, peticiones y oraciones propias.
Fiesta: 1 de mayo Empieza el 22 de abrilOración a San Peregrino

Antes de empezar: cómo rezar esta novena, también junto a un enfermo, cuándo empezar la novena a San Peregrino, preguntas frecuentes.
Día 1: Un muchacho en una ciudad dividida
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Peregrino Laziosi nació en Forlì, en el norte de Italia, en la segunda mitad del siglo XIII. Su ciudad vivía enfrentada a la autoridad del Papa, y él creció en ese ambiente de bandos y rencores. No fue desde niño un modelo de piedad: fue un joven apasionado que tomó partido con dureza. Empezamos la novena mirando a un santo que no nació santo. Dios no esperó a que Peregrino fuera perfecto para amarlo, y tampoco espera eso de nosotros.
Petición del día
Señor, que buscaste a Peregrino cuando andaba lejos de Ti, búscanos también a nosotros en nuestras divisiones y enfados. Por su intercesión, pon paz en nuestro corazón y en nuestras familias, y recibe la intención de esta novena. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 2: La bofetada y el perdón
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Según la tradición servita, cuando san Felipe Benicio llegó a Forlì a predicar la reconciliación, el joven Peregrino lo insultó y le golpeó en la cara. Felipe no respondió con ira, sino con mansedumbre y perdón. Aquel gesto desarmó a Peregrino, que, arrepentido, fue a pedirle perdón. A veces una sola respuesta llena de bondad cambia una vida entera. Hoy pensamos en quién nos ha perdonado sin merecerlo y en a quién necesitamos perdonar nosotros.
Petición del día
San Peregrino, que aprendiste el Evangelio en el rostro de un hombre que te perdonó, ayúdanos a no devolver mal por mal. Danos valor para pedir perdón y generosidad para concederlo, incluso cuando la enfermedad nos vuelve irritables o tristes. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 3: Llamado a servir a María
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Tras su conversión, Peregrino se entregó a la oración y a las obras de misericordia. La tradición de su orden cuenta que, rezando ante una imagen de la Virgen, sintió que ella le señalaba el camino de los Siervos de María, y marchó a Siena para ingresar en esa familia religiosa. María no aparta a nadie de Jesús: lleva a Él. Hoy ponemos esta novena bajo su mirada de Madre, que conoce el sufrimiento de cerca porque estuvo junto a la cruz de su Hijo.
Petición del día
Virgen María, Madre dolorosa, tú que guiaste a San Peregrino hacia tu Hijo, acompaña hoy a los enfermos que no saben rezar o no tienen fuerzas para hacerlo. Reza tú por ellos y con ellos. San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 4: De vuelta a casa como hombre nuevo
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Pasados unos años, Peregrino regresó a Forlì, la misma ciudad donde había sido un joven violento. Volver al lugar de nuestros errores no es fácil: allí todos nos conocen. Él volvió para servir, no para que lo admiraran, y participó en la vida del convento servita de su ciudad. Su conversión se hizo creíble en lo cotidiano. Dios también nos pide ser testigos donde vivimos, con los vecinos y los parientes que saben quiénes fuimos.
Petición del día
San Peregrino, que volviste a tu tierra con el corazón cambiado, ayúdanos a dar testimonio de fe en nuestra casa, en el hospital o en el trabajo. Que nuestra manera de sufrir y de esperar hable de Dios a quienes nos rodean. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 5: La penitencia de un corazón agradecido
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Los relatos sobre Peregrino destacan su austeridad: rezaba mucho, comía poco y, según se cuenta, pasó largos años sin apenas sentarse, como forma de penitencia. No se trata de imitar gestos extremos, sino de entender su motivo: quería responder con toda su vida al perdón recibido. La penitencia cristiana nace del amor, no del miedo. También en la enfermedad hay pequeñas renuncias que pueden ofrecerse a Dios en silencio y sin dramatismo.
Petición del día
Señor, enséñanos a ofrecerte lo que nos cuesta: la espera, la incomodidad, las limitaciones del cuerpo. Que nada de lo que sufrimos se pierda, sino que, unido a la cruz de Tu Hijo, se convierta en fuente de gracia para otros. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 6: Consolador de su pueblo
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En Forlì, Peregrino fue conocido por su cercanía a los pobres y a los enfermos, y por su dedicación a escuchar y aconsejar a quienes acudían al convento. Quien había sido perdonado se volvió instrumento de perdón para otros. La compasión no se improvisa: se aprende acompañando. Hoy damos gracias por las personas que nos cuidan, que se sientan junto a la cama, que preguntan cómo hemos pasado la noche y que rezan cuando nosotros no podemos.
Petición del día
San Peregrino, consolador de tu ciudad, bendice a los cuidadores, a los voluntarios de hospital y a los capellanes. Dales fuerzas cuando se agoten y un corazón que no se endurezca ante el dolor ajeno. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 7: Cuando la enfermedad llega
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Ya mayor, Peregrino sufrió en una pierna una llaga grave y dolorosa, que los relatos describen como un mal incurable, y los médicos decidieron amputarla. Aquel hombre de oración conoció entonces el miedo, el dolor y la dependencia de los demás. La santidad no le ahorró la enfermedad. Por eso se le invoca hoy junto a quienes padecen cáncer: porque sabe lo que es esperar una intervención y no saber qué pasará después.
Petición del día
San Peregrino, que conociste el dolor en tu propio cuerpo, acércate a quienes hoy tienen miedo. Pide para ellos serenidad ante las decisiones médicas, buenos profesionales que los atiendan y la certeza de que Dios no se aparta de su lado. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 8: Una noche ante el crucifijo
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
La víspera de la operación, según narra la tradición, Peregrino se arrastró como pudo hasta la sala capitular del convento y rezó largo rato ante una imagen de Cristo crucificado, hasta quedarse dormido. Sus biógrafos cuentan que a la mañana siguiente la pierna estaba sana. Más allá de lo que Dios quiso hacer entonces, esta escena nos enseña dónde llevar el sufrimiento: a los pies de Jesús, que también pasó su noche de angustia en el huerto.
Petición del día
Señor Jesús, que en Getsemaní pediste al Padre que pasara de Ti el cáliz y aceptaste su voluntad, enséñanos a rezar así. Te pedimos con confianza la salud de nuestros enfermos y Te pedimos también la fuerza de decir: hágase Tu voluntad. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Día 9: Fiel hasta el final
Oración para comenzar cada día
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Dios de toda consolación, que miras con ternura a los que sufren y nunca dejas solo al que llama a Tu puerta, aquí estamos para empezar un nuevo día de esta novena. Traemos el cuerpo cansado de quien está enfermo, las noches largas de espera, los resultados que asustan y también la gratitud por cada persona que cuida y acompaña.
Tú convertiste a San Peregrino de joven violento en hombre de paz, y lo sostuviste cuando la enfermedad marcó su carne. Por su intercesión, abre hoy nuestro corazón a Tu palabra y enséñanos a rezar con la sencillez de los niños.
Recibe la intención que Te confiamos y haz con ella lo que más convenga a nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Peregrino vivió muchos años más dedicado al servicio y a la oración, y murió muy anciano en Forlì el 1 de mayo de 1345. Su sepulcro se venera en la iglesia de los Servitas de esa ciudad, y fue canonizado en el siglo XVIII. Su vida termina en paz, no porque no conociera el sufrimiento, sino porque lo vivió de la mano de Dios. Al cerrar la novena, confiamos a los enfermos, a los que se curan y a los que se preparan para el encuentro definitivo con el Señor.
Petición del día
San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer, presenta al Señor nuestra intención. Alcánzanos lo que convenga para el cuerpo y, sobre todo, la gracia de vivir y morir en su amistad. Que ningún enfermo se sienta abandonado. Amén.
Oración para concluir cada día
San Peregrino, amigo de los enfermos, gracias por haber estado con nosotros en esta oración. Te presentamos a quienes hoy reciben un diagnóstico difícil, a los que están en tratamiento, a los que esperan una prueba o una operación y a los que se encuentran al final del camino.
Acuérdate también de las familias que cuidan, de los médicos, de las enfermeras y de quienes investigan para aliviar el dolor humano. Que Dios bendiga sus manos y su inteligencia.
Alcánzanos del Señor la salud del cuerpo, si nos conviene, y sobre todo la paz del alma, la paciencia en la prueba y la esperanza que no defrauda.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Peregrino, ruega por nosotros. Amén.
Cómo rezar esta novena, también junto a un enfermo
Cada jornada tiene cuatro momentos: la oración para comenzar, la meditación sobre un episodio de la vida de San Peregrino, la petición del día (añadiendo en voz baja la intención personal) y la oración para concluir. Lleva entre diez y quince minutos.
- Si el enfermo está cansado, puede leer otra persona en voz alta mientras él escucha; también así se reza.
- En el hospital, basta con un móvil o una hoja impresa. Muchos capellanes de hospital se prestan a rezar con el enfermo o a llevarle la comunión si se les avisa.
- A distancia, varios familiares pueden rezar el mismo día a la misma hora, aunque estén en ciudades distintas.
La novena acompaña el tratamiento médico, nunca lo sustituye. Rezar es poner la enfermedad en manos de Dios mientras se siguen con confianza las indicaciones de los profesionales.
Cuándo empezar la novena a San Peregrino
El santoral recuerda a San Peregrino el 1 de mayo, aniversario de su muerte. Para terminar la víspera, se empieza el 22 de abril y el noveno día cae el 30 de abril. La orden de los Siervos de María celebra su fiesta el 4 de mayo; quien siga ese calendario puede comenzar el 25 de abril.
En la práctica, la mayoría la reza cuando llega la necesidad: al recibir un diagnóstico, antes de una operación o durante un ciclo de tratamiento. Se puede repetir tantas veces como se quiera.
Preguntas frecuentes
¿San Peregrino cura el cáncer?
Ningún santo es un remedio médico. A San Peregrino se le invoca como intercesor de los enfermos de cáncer por la enfermedad que él mismo padeció; al rezarle pedimos a Dios lo que convenga, que puede ser la curación, la fortaleza o la paz. El tratamiento debe seguirse siempre.
¿Puedo rezar la novena por otra persona?
Sí. La mayoría de quienes rezan esta novena lo hacen por un familiar o un amigo enfermo. Puedes nombrarlo en la petición de cada día y, si le parece bien, contarle que estás rezando por él.
¿Qué día es San Peregrino?
El santoral lo recuerda el 1 de mayo, fecha de su muerte en 1345, día que comparte con San José Obrero. Los Siervos de María, su orden religiosa, celebran su fiesta el 4 de mayo.
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