Novena a San Juan Bosco
Nueve días con Don Bosco, padre y maestro de los jóvenes, para encomendar a hijos, alumnos y educadores y preparar su fiesta del 31 de enero.
Fiesta: 31 de enero Empieza el 22 de eneroOración a San Juan Bosco

Antes de empezar: fechas de la novena a Don Bosco, cómo rezarla con niños o en familia, preguntas frecuentes.
Día 1: Un niño de los Becchi
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Juan Bosco nació en 1815 en los Becchi, una pequeña aldea del Piamonte, en el norte de Italia. Tenía solo dos años cuando murió su padre, y su madre, Margarita, sacó adelante a la familia con trabajo y con una fe firme. De ella aprendió a rezar, a trabajar en el campo y a ver la mano de Dios en todo. Mamá Margarita es un ejemplo de tantas madres que, en la pobreza, transmiten lo más valioso: la fe.
Petición del día
San Juan Bosco, que aprendiste la fe en el regazo de tu madre, bendice a las madres y padres que crían solos a sus hijos. Dales fuerza, ayuda y paz, y haz que sus hijos crezcan cerca de Dios. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 2: El sueño de los nueve años
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En sus memorias, Don Bosco cuenta que a los nueve años tuvo un sueño: se veía entre un grupo de chicos que se peleaban y blasfemaban, y quería corregirlos a golpes. Entonces un personaje le decía que no los ganaría con golpes, sino con mansedumbre y caridad. Aquel sueño marcó su vida. Lo entendió como una misión: atraer a los jóvenes con bondad. En la educación, la paciencia consigue lo que la dureza no logra.
Petición del día
San Juan Bosco, que aprendiste a ganar corazones con mansedumbre, ayúdanos a tratar a los jóvenes con paciencia. Que corrijamos sin humillar y que nuestra firmeza vaya siempre unida al cariño. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 3: El pequeño saltimbanqui
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
De niño, Juan aprendió juegos de manos y acrobacias de los titiriteros de las ferias. Luego los usaba para reunir a los chicos del pueblo: les hacía un espectáculo y, al final, les repetía el sermón que había oído en misa y rezaba con ellos. Entendió pronto que la alegría es camino hacia Dios. La santidad no está reñida con el juego, la risa y la fiesta; al contrario, un santo triste sería un triste santo.
Petición del día
San Juan Bosco, que usaste el juego para acercar a los niños a Dios, llena nuestras casas y nuestras parroquias de alegría sana. Que los jóvenes descubran que ser cristiano es una fiesta y no una carga. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 4: Estudiar con esfuerzo
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Juan quería ser sacerdote, pero su familia era pobre y un hermanastro se oponía a que estudiara. Tuvo que trabajar como mozo de granja, sastre, panadero o camarero para pagarse los estudios en Chieri. Aprendió muchos oficios que luego enseñaría a sus chicos. En 1841 fue ordenado sacerdote en Turín. Su historia anima a quienes estudian con dificultades económicas o compaginan libros y trabajo: el esfuerzo tiene valor ante Dios.
Petición del día
San Juan Bosco, que estudiaste en medio de la pobreza, protege a los estudiantes que trabajan para pagarse los estudios. Dales constancia, buena memoria y serenidad en los exámenes, y que pongan sus talentos al servicio de los demás. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 5: Los chicos de la cárcel
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Recién ordenado, Don Bosco acompañó a su director espiritual, San José Cafasso, a las cárceles de Turín. Allí vio a muchos adolescentes presos y comprendió que la mayoría había acabado así por no tener a nadie que los cuidara. Se propuso llegar a los chicos antes de que cayeran. Esa es la intuición de lo que él llamó sistema preventivo: educar a tiempo, acompañar y ofrecer oportunidades, en lugar de castigar después.
Petición del día
San Juan Bosco, que lloraste por los jóvenes presos, te encomendamos a los adolescentes en riesgo, a los que están en centros de menores y a quienes trabajan con ellos. Que nadie se sienta abandonado. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 6: El oratorio de Valdocco
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Don Bosco empezó a reunir a chicos los domingos para rezar, jugar y aprender el catecismo. Tras años sin sitio fijo, en 1846 se instaló en un cobertizo en Valdocco, un barrio pobre de Turín. Allí nació el oratorio: patio, escuela, iglesia y casa. Su madre fue a vivir con él para cuidar de los muchachos. Quería que los chicos se sintieran en familia. Hoy siguen existiendo oratorios y centros juveniles en toda España.
Petición del día
San Juan Bosco, que hiciste de Valdocco una casa para los que no tenían hogar, bendice los colegios, parroquias y centros juveniles. Que sean lugares de acogida, de alegría y de encuentro con Cristo. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 7: Razón, religión y amor
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Don Bosco resumía su manera de educar en tres palabras: razón, religión y amor. Razón, para explicar y no imponer. Religión, para abrir a los jóvenes a Dios. Amor, para que se sintieran queridos y lo notaran. Entre sus alumnos floreció la santidad: el más conocido es Santo Domingo Savio, que murió con catorce años. Este estilo de educar sigue siendo un tesoro para padres, profesores y catequistas.
Petición del día
San Juan Bosco, maestro de educadores, danos tu sabiduría para acompañar a los jóvenes. Que sepamos razonar con ellos, abrirlos a Dios y quererlos de verdad, para que crezcan libres y buenos. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 8: María Auxiliadora
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
Don Bosco atribuía toda su obra a la Virgen, a quien invocaba como Auxiliadora de los cristianos. Le construyó en Turín una gran basílica y fundó, con Santa María Mazzarello, las Hijas de María Auxiliadora para la educación de las niñas. En 1859 había fundado ya los Salesianos. Solía decir a los suyos que confiaran en María y verían lo que era capaz de hacer. En España la devoción a María Auxiliadora está muy extendida.
Petición del día
San Juan Bosco, que todo lo esperaste de María Auxiliadora, enséñanos a confiar en ella. Que la Virgen proteja a nuestros jóvenes, a la familia salesiana y a todos los que hoy te invocamos. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Día 9: Hasta el último aliento
Oración inicial de la novena
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, amigo de los niños, que dijiste «dejad que se acerquen a mí», Te bendecimos por San Juan Bosco, que gastó su vida buscando a los jóvenes más pobres y abandonados para llevarlos hasta Ti. Con alegría y confianza empezamos este día de la novena.
Te presentamos a los niños y jóvenes que queremos, a quienes se han alejado de Dios y a los que atraviesan dificultades. Danos a nosotros la paciencia y la bondad que Don Bosco tuvo con ellos.
San Juan Bosco, padre y maestro, recibe la intención que te encomendamos y preséntala a Dios por medio de María Auxiliadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Meditación
En 1886, ya enfermo, Don Bosco visitó Barcelona, donde fue recibido con enorme cariño. Dos años después, el 31 de enero de 1888, murió en Turín, agotado por el trabajo. Había prometido a sus chicos que hasta su último aliento sería para ellos, y lo cumplió. Pío XI lo canonizó en 1934. Al acabar la novena, pedimos por los jóvenes de hoy, que necesitan adultos que crean en ellos y los acompañen.
Petición del día
San Juan Bosco, que diste tu vida entera por los jóvenes, cuida de los chicos y chicas de nuestro tiempo. Que encuentren buenos maestros, amigos sinceros y el camino hacia Dios. Y danos a nosotros un corazón generoso como el tuyo. Amén.
Oración conclusiva de la novena
Querido Don Bosco, que decías que basta que un joven sea joven para amarlo mucho, protege a los niños y adolescentes de nuestras familias, de nuestros colegios y de nuestras calles. Líbralos de los peligros que amenazan su cuerpo y su alma, y ayúdales a descubrir la alegría de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Bendice a los padres, maestros, catequistas y monitores. Dales sabiduría para educar con razón, fe y cariño.
Ponemos nuestra petición en manos de María Auxiliadora, en quien tú confiabas, y aceptamos lo que Dios disponga.
(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros. Amén.
Fechas de la novena a Don Bosco
San Juan Bosco se celebra el 31 de enero. La novena se empieza el 22 de enero y se termina el 30, víspera de la fiesta. En los colegios salesianos de España esos días se viven con especial alegría, con celebraciones, juegos y actos en honor de Don Bosco.
La novena puede rezarse también en otras fechas, por ejemplo antes del 24 de mayo, fiesta de María Auxiliadora, o al comienzo del curso escolar.
Cómo rezarla con niños o en familia
Esta novena se presta a rezarse con los hijos o en clase. Basta con seguir estos pasos y adaptar el tiempo a la edad:
- Rezar juntos la oración inicial.
- Leer la meditación y, con niños, contar el episodio con palabras sencillas.
- Decir la petición y dejar que cada uno añada su intención.
- Terminar con la oración conclusiva, el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo comienza la novena a San Juan Bosco?
El 22 de enero, para terminar el 30 y llegar a la fiesta del 31 de enero con los nueve días completos.
¿Por qué se reza a Don Bosco por los hijos?
Porque dedicó su vida a educar a los jóvenes, sobre todo a los más pobres, y la Iglesia lo venera como padre y maestro de la juventud. Muchos padres le encomiendan los estudios, la fe y el futuro de sus hijos.
¿Quién fundó los Salesianos?
San Juan Bosco, en Turín, en 1859. Más tarde fundó con Santa María Mazzarello las Hijas de María Auxiliadora, y promovió también a los cooperadores salesianos.
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