Novena a San Josemaría Escrivá

Novena al sacerdote aragonés que recordó que la santidad cabe en el trabajo y en la vida corriente, para rezar antes de su fiesta del 26 de junio.

Fiesta: 26 de junio Empieza el 17 de junioOración a San Josemaría Escrivá

Ilustración: Novena a San Josemaría Escrivá

Antes de empezar: cuándo hacer la novena a San Josemaría, forma de rezarla, preguntas frecuentes.

Día 1: Una infancia en Barbastro

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

Josemaría Escrivá nació en Barbastro, provincia de Huesca, el 9 de enero de 1902. Sus padres, José y Dolores, le enseñaron a rezar y a confiar en Dios. La familia pasó por pruebas duras: murieron tres hermanas pequeñas y el negocio familiar se arruinó, por lo que tuvieron que trasladarse a Logroño. Aquel niño aprendió en casa que la fe no evita el dolor, pero lo llena de sentido. La familia fue su primera escuela de santidad.

Petición del día

San Josemaría, que creciste en un hogar cristiano probado por el sufrimiento, bendice a nuestras familias. Que los padres transmitan la fe con su ejemplo y que en casa aprendamos a rezar juntos. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 2: Unas huellas en la nieve

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

En Logroño, durante un invierno de su adolescencia, Josemaría vio en la nieve las huellas de los pies descalzos de un religioso carmelita. Aquel gesto de entrega le hizo pensar: si otros hacen tanto por Dios, ¿qué hago yo? Comenzó entonces a intuir que el Señor le pedía algo, aunque no sabía qué. Decidió hacerse sacerdote para estar disponible. Dios habla a veces por detalles pequeños que otros ni siquiera ven.

Petición del día

San Josemaría, que descubriste la llamada de Dios en unas huellas sobre la nieve, ayúdanos a estar atentos a sus señales. Protege a los jóvenes que se preguntan qué quiere Dios de ellos. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 3: Sacerdote en Zaragoza

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

Josemaría estudió en el seminario de Logroño y después en el de Zaragoza, donde cursó también Derecho. Poco antes de su ordenación murió su padre, y él quedó a cargo de su madre y sus hermanos. Fue ordenado sacerdote en Zaragoza en 1925 y su primer destino fue una parroquia rural, Perdiguera. Vivía la misa como el centro de su jornada. Su sacerdocio empezó así, entre responsabilidades familiares y gente sencilla del campo.

Petición del día

San Josemaría, te encomendamos a los sacerdotes, especialmente a los de los pueblos pequeños. Que amen la Eucaristía y sirvan a su gente con alegría. Y ayúdanos a nosotros a vivir la misa como centro de nuestra vida. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 4: Entre los pobres y enfermos de Madrid

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

En 1927 se trasladó a Madrid. Como capellán del Patronato de Enfermos recorrió barrios pobres de la periferia, visitó a enfermos en hospitales y casas humildes, confesó y dio la comunión a muchos moribundos. Él mismo decía que de aquellos pobres y enfermos sacaba la fuerza para su labor. La obra que Dios le iba a pedir nació, así, junto al dolor de los más necesitados. Hoy pensamos en los enfermos de nuestra ciudad.

Petición del día

San Josemaría, que atendiste a tantos enfermos y pobres de Madrid, acompaña a quienes sufren en hospitales y residencias. Danos generosidad para visitarlos y consolarlos, y que no dejemos solo a nadie. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 5: El 2 de octubre de 1928

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

El 2 de octubre de 1928, durante unos días de retiro en Madrid, Josemaría vio con claridad lo que Dios le pedía: abrir un camino para que personas de todas las condiciones buscaran la santidad en su trabajo y en su vida corriente. Así nació el Opus Dei. La idea de fondo es antigua como el Evangelio: todos los bautizados están llamados a ser santos, no solo los sacerdotes o religiosos. Nuestra vida diaria es el lugar del encuentro con Dios.

Petición del día

San Josemaría, que recordaste a todos la llamada universal a la santidad, ayúdanos a tomarnos en serio nuestra vocación cristiana. Que no pensemos que la santidad es para otros, sino para cada uno de nosotros. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 6: Santificar el trabajo

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

San Josemaría enseñaba que el trabajo profesional, hecho con competencia, con rectitud y por amor a Dios, puede convertirse en oración. Solía decir que no basta con trabajar bien; hay que ofrecerlo y servir con él a los demás. El empleado, la madre de familia, el agricultor o el estudiante pueden hacer de su tarea un camino hacia Dios. Esta idea cambia la manera de afrontar el lunes, la rutina y el cansancio.

Petición del día

San Josemaría, ayúdanos a trabajar bien y por amor. Que acabemos lo que empezamos, que cuidemos los detalles y que ofrezcamos a Dios nuestro esfuerzo. Bendice también a quienes buscan trabajo y no lo encuentran. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 7: Hijos de Dios

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

En los años de la guerra civil, Josemaría vivió escondido, pasó miedo y hambre y, en 1937, cruzó los Pirineos a pie para llegar a Andorra y a Francia. En medio de esas dificultades insistía en una verdad central: somos hijos de Dios. Quien se sabe hijo no pierde la paz, porque sabe que su Padre lo cuida. La filiación divina fue para él fuente de serenidad y de optimismo sobrenatural, incluso en los momentos oscuros.

Petición del día

San Josemaría, que en medio de la guerra te sentiste hijo de Dios, danos esa paz que no depende de las circunstancias. Consuela a quienes viven con miedo o inseguridad y haz que confíen en el Padre. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 8: Amor a la Virgen

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

Desde niño, Josemaría tuvo una gran devoción a la Virgen. Según contaba su familia, de pequeño se curó de una grave enfermedad y sus padres lo llevaron en agradecimiento a la ermita de Torreciudad, en el Alto Aragón. Años después impulsó allí un santuario mariano que hoy recibe a miles de peregrinos. Rezaba el rosario a diario y animaba a tratar a María con el cariño de un hijo, en los pequeños gestos de cada jornada.

Petición del día

San Josemaría, que amaste tanto a la Virgen, enséñanos a acudir a ella como hijos. Que no dejemos de rezarle cada día y que, de su mano, lleguemos más fácilmente a Jesús. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

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Día 9: Un santo de lo cotidiano

Oración de comienzo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Dios Padre, que quisiste que San Josemaría recordara a todos que estamos llamados a la santidad en medio del mundo, Te damos gracias porque nos miras como a hijos. En este rato de oración ponemos ante Ti nuestro trabajo, nuestra familia, nuestras amistades y todas las tareas pequeñas que llenan el día.

Enséñanos a encontrarte en lo ordinario, sin buscar cosas raras ni esperar circunstancias ideales. Que cada hora, bien aprovechada y ofrecida, se convierta en oración.

San Josemaría, sacerdote fiel, haz tuya nuestra petición y llévala a Dios, para que se haga lo que más convenga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Meditación

Desde 1946 vivió en Roma, desde donde acompañó la extensión del Opus Dei por muchos países. Murió allí el 26 de junio de 1975. San Juan Pablo II lo beatificó en 1992 y lo canonizó en 2002. Su mensaje se resume en que Dios nos espera en lo de cada día: en la oficina, en la cocina, en el aula, en el taller. Terminamos la novena pidiendo esa unidad de vida, que no separa la fe de lo que hacemos.

Petición del día

San Josemaría, alcánzanos vivir la fe en todo lo que hacemos, sin dobleces. Que seamos buenos cristianos y buenos ciudadanos, y que llevemos la alegría del Evangelio a nuestro trabajo, a nuestra casa y a nuestros amigos. Amén.

Oración de conclusión

San Josemaría, que amaste a Jesucristo con un corazón apasionado y a la Virgen con la confianza de un niño, alcánzanos una fe sencilla, una esperanza alegre y una caridad que se note en los detalles.

Pide por las familias, por los que trabajan y por los que no encuentran trabajo, por los enfermos y por los jóvenes que buscan su camino. Que todos descubramos que Dios nos espera en nuestra vida de cada día.

Ponemos de nuevo en tus manos lo que te hemos pedido y lo dejamos en la voluntad amorosa de Dios.

(Padre nuestro, Ave María y Gloria.)

San Josemaría, ruega por nosotros. Amén.

Cuándo hacer la novena a San Josemaría

La memoria de San Josemaría Escrivá se celebra el 26 de junio, aniversario de su muerte. Para concluir la novena la víspera, conviene empezar el 17 de junio y rezar el último día el 25. En España, su tierra natal, se celebran ese día misas en muchas diócesis, y en el santuario de Torreciudad (Huesca) y en Barbastro hay actos especiales.

Al ser una devoción extendida entre quienes buscan santificar su trabajo, muchos la rezan también ante un cambio laboral, un examen o un problema familiar.

Forma de rezarla

Cada día se dedica a un momento de su vida o a un aspecto de su mensaje. El esquema es breve, para poder rezarlo incluso en un descanso del trabajo:

  • Oración de comienzo.
  • Meditación del día y un minuto de silencio.
  • Petición del día y la intención propia.
  • Oración de conclusión con Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Puede completarse, si se desea, con la participación en la misa o con el rezo del rosario algún día de la novena.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empezar la novena a San Josemaría?

El 17 de junio. Así se reza el noveno día el 25 y se llega a su fiesta del 26 de junio con la novena completa.

¿Qué se le suele pedir a San Josemaría?

Muchas personas le encomiendan asuntos de trabajo, de estudios y de familia, porque su mensaje se centra en santificar la vida ordinaria. Pero se le puede confiar cualquier necesidad.

¿Dónde nació San Josemaría Escrivá?

En Barbastro (Huesca), en 1902. Vivió después en Logroño, Zaragoza y Madrid, y desde 1946 en Roma, donde murió en 1975.

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